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  • Mauritania casi asusta a una Argentina floja: ¿preocupación a 70 días del Mundial?

    Mauritania casi asusta a una Argentina floja: ¿preocupación a 70 días del Mundial?

    La actuación de Argentina ante Mauritania expone las fisuras en un proceso que prioriza la conservación de recursos sobre la intensidad competitiva, a solo 70 días del Mundial. El 2-1 final no refleja solo un tropiezo ante un rival de menor jerarquía, sino una desconexión entre el esquema base de Scaloni y su ejecución bajo mínima presión. En el primer tiempo, el equipo alineó una estructura cercana al debut mundialista, con variaciones puntuales en defensa y mediocampo, y generó dos goles mediante transiciones rápidas y un tiro libre controlable. Sin embargo, el segundo tiempo reveló una caída en la posesión efectiva, con pérdidas innecesarias en zonas de control y una Mauritania que, pese a su fragilidad defensiva, capitalizó la relajación para merecer el descuento. Este patrón no surge del azar, sino de una actitud que prioriza la rotación sobre la dominación sostenida, lo que cuestiona la preparación para escenarios de alta exigencia.

    La relajación post 2-0 como síntoma estructural

    Tras los goles de Molina y Enzo Fernández, más el tiro libre de Nico Paz que el arquero local falló en contener, Argentina acumuló un 2-0 que invitaba a una gestión cómoda. En lugar de eso, el equipo cedió el ritmo, con pases laterales improductivos y una presión alta que se diluyó en el centro del campo. Mauritania, con delanteros veloces y habilidosos desde mitad de cancha, encontró espacios en contragolpes que Argentina no neutralizó, obligando al arquero local a intervenciones clave. Esta dinámica invierte la lógica esperada: un superior numérico en ataque se traduce en apuros por imprecisiones, no en dominio. La diferencia abismal en rankings FIFA, con Argentina en el top 3 y Mauritania fuera del top 100, amplifica el problema, ya que resalta fallos en fundamentos que un rival elite explotaría sin piedad.

    El segundo tiempo agravó esta inercia. Los cambios alteraron el equilibrio sin elevar el nivel: ingresos como el de De Paul, ya probado y con riesgo físico reciente, limitaron oportunidades para alternativas como Perrone o Barco. Mastantuono, incorporado de última hora, recibió 45 minutos pero operó desplazado a banda, sin el rol central que explota su capacidad de encare y pase en River. Nico Paz, por su parte, mostró intermitencias tras su gol, regalando balones en zonas de superioridad. Estos ajustes no respondieron a una lectura táctica, sino a una distribución de minutos que diluye la intensidad colectiva. Mauritania, animada por la pasividad rival, generó tres chances claras, culminando en un gol de rebote en pelota parada donde la defensa argentina falló en el despeje básico.

    Decisiones de rotación que priorizan lo conocido

    Scaloni repartió minutos de forma desigual, dando 45 a Nico Paz en el debut y luego sustituyéndolo por Mastantuono, mientras Rojas y López apenas sumaron 20 cada uno. Esta elección ignora la necesidad de probar perfiles en contexto real, especialmente en un amistoso que simulaba un entrenamiento abierto. De Paul entró sin lógica competitiva, ocupando espacio para un veterano seguro en lugar de juveniles con potencial para el recambio. Palacios y López, en competencia por lugares, debutaron tibios, reflejando un equipo que ya perdía posesión y ritmo. Zeneli, en el eje defensivo como opción a Otamendi o un Lisandro Martínez lesionado, mostró fragilidades ante ataques mínimos, incluyendo un posible penal no cobrado. Estos movimientos no prueban profundidad, sino que refuerzan un núcleo fijo sin forzar adaptaciones.

    La posición de Mastantuono, corrido a banda como un extremo ancho, neutralizó su impacto. En River, gravita en tres cuartos con gambetas y asistencias, pero aquí perdió duelos y pelotas simples, agravado por un contexto de equipo impreciso. Esta colocación responde a una rigidez posicional que Scaloni mantiene, pero que falla ante rivales que cierran espacios centrales. Mauritania, floja atrás pero incisiva arriba, castigó esta falta de fluidez con transiciones rápidas, pasando incluso a Romero en una contra. El arquero argentino emergió como figura, atajando lo que su defensa no resolvió, un indicador de que la solidez colectiva se resquebraja sin presión externa.

    Actitud mínima ante un rival de bajo voltaje

    El partido transcurrió a un ritmo cansino, típico de amistosos contra selecciones menores, donde la falta de urgencia invita a la pereza. Argentina caminó la cancha, evitó riesgos innecesarios por temor a lesiones y priorizó pases seguros sobre triangulaciones verticales. Esto no excusa la actitud: cada tres meses de inactividad nacional exige un extra de compromiso, especialmente con el Mundial en el horizonte. Mauritania, consciente de su inferioridad, se animó tras el 2-0 y superó a Argentina en tramos del segundo tiempo, no por calidad, sino por mayor hambre. El descuento final, de un empujón en rebote, simboliza esta concesión: una pelota parada mal defendida contra un equipo que promedia menos de un gol por partido en eliminatorias africanas.

    Niveles individuales cayeron en jugadores clave. Romero fue superado en velocidad, Palacios regaló balones en mitad de cancha y los ingresos no inyectaron energía. Messi, con minutos limitados, mostró desgano, un patrón reciente que complica su rol como catalizador. Esta flojera colectiva no es nueva: Argentina arrastra irregularidades en Nations League y previos amistosos, donde la victoria oculta déficits en precisión y recuperación. Contra Mauritania, el contexto choto magnifica estos vicios, porque un rival elite transforma pérdidas en goles en contra.

    Implicancias a 70 días del Mundial

    A 70 días del debut, este amistoso no mide como una final, pero alerta sobre la preparación. Scaloni apuesta por un esquema con base similar al primer tiempo, ajustable con Senesi por Otamendi o Tagliafico por Acuña, pero el colapso posterior cuestiona su resiliencia. Probar jugadores es válido, pero sin actitud se pierde el foco: juveniles como Mastantuono o Paz necesitan minutos en roles claros para madurar, no en un equipo desdibujado. La defensa central sigue siendo un enigma, con Zeneli flojo y opciones limitadas por lesiones. Mauritania casi asusta porque Argentina permitió que un inferior dictara el ritmo, un lujo inexistente en Qatar.

    La verdadera preocupación radica en la transición de la relajación a la exigencia. Scaloni ha construido un equipo que gana por jerarquía, pero estos lapsos exponen vulnerabilidades en la gestión de ventajas. Con rivales como Arabia Saudita o México en la fase de grupos, que combinan velocidad y disciplina africana-europea, la imprecisión en mitad de cancha y la pasividad defensiva podrían costar caro. El camino al Mundial exige corregir esta inercia: más intensidad en posesión, rotaciones que prueben profundidad real y una mentalidad que no baje el pie ante cualquier marcador. Argentina no perdió, pero el espejo de Mauritania refleja un proceso que debe acelerarse para no llegar justito. El tiempo apremia, y los amistosos restantes deben priorizar ejecución sobre experimentación suelta.

  • El planteamiento táctico de Christensen: ¿Éxito o experimento fallido ante Sudáfrica?

    El planteamiento táctico de Christensen: ¿Éxito o experimento fallido ante Sudáfrica?

    El planteamiento táctico de Thomas Christensen en el amistoso entre Panamá y Sudáfrica, que culminó con un empate 1-1, dejó más preguntas que respuestas sobre la capacidad de la selección canalera para adaptarse a esquemas poco habituales. La decisión de optar por un 3-4-3, con una línea de tres centrales y dos carrileros, buscaba priorizar la solidez defensiva frente a un rival físico y directo, pero evidenció carencias en la conexión entre líneas y en la salida desde el fondo. Este análisis se centra en desglosar los elementos tácticos del planteamiento, el rendimiento de los jugadores clave y las implicaciones de este experimento de cara a futuros compromisos. Más allá del resultado, lo que se puso a prueba fue la flexibilidad del equipo para operar fuera de su zona de confort, y los resultados muestran un camino aún por recorrer.

    La apuesta por la línea de tres: intención y limitaciones

    La elección de un esquema con tres centrales, conformado por José Córdoba, Martín Krug y Roderick Miller, no es del todo nueva en el repertorio de Christensen, pero sí poco frecuente en partidos de alta exigencia. La idea detrás de esta estructura parecía clara: contener el juego directo de Sudáfrica, que suele apoyarse en delanteros veloces y centros al área, mientras los carrileros, César Blackman y Eric Davis, aportaban amplitud en ataque. Sin embargo, la ejecución distó de ser fluida. La falta de rodaje conjunto entre los centrales se tradujo en errores de posicionamiento y entregas imprecisas bajo presión, como se vio en el error de Krug que casi cuesta un gol en la primera parte. Los números reflejan esta fragilidad, con un índice de pases completados desde la zona defensiva que apenas rozó el 65 por ciento, muy por debajo de lo habitual en partidos anteriores.

    Además, la salida de balón se convirtió en un problema estructural. Con los centrales más enfocados en tareas de contención que en iniciar jugadas, el equipo dependió excesivamente de los volantes para generar transiciones, lo que dejó huecos en el medio campo. Este desajuste táctico permitió a Sudáfrica recuperar la pelota con facilidad en zonas peligrosas, especialmente en el segundo tiempo, cuando el empate llegó tras una presión alta que desnudó la falta de claridad en la construcción. El planteamiento, aunque defensivamente sólido en teoría, sacrificó control y creatividad, dejando a Panamá atrapada en su propio campo durante largos tramos del encuentro.

    Carlos Harvey: el ancla que no bastó

    Uno de los puntos más destacados del partido fue el rendimiento de Carlos Harvey, quien asumió un rol pivotal en el medio campo durante la primera mitad. Con un índice de recuperación de balones que superó las 8 intervenciones efectivas en los primeros 45 minutos, su capacidad para cortar circuitos y distribuir desde el centro fue crucial para mantener el equilibrio. Su participación en la presión tras pérdida que derivó en el gol de Edgar Bárcenas, al minuto 22, subraya su importancia en el esquema.

    Sin embargo, su influencia disminuyó tras el descanso, cuando fue retrasado a una posición de central debido a los ajustes por lesiones y cambios. Este movimiento, aunque necesario, evidenció la falta de profundidad en el banquillo para cubrir roles específicos sin alterar la dinámica del equipo.

    El desgaste físico también jugó en contra de Harvey. Su falta de minutos en su club se reflejó en los últimos compases del partido, donde su intensidad bajó y las imprecisiones en los pases aumentaron. Aunque su actuación refuerza su candidatura para ser un fijo en la lista mundialista, queda claro que su mejor versión depende de un rol definido y de un entorno táctico que no lo obligue a improvisar posiciones. La versatilidad es un activo, pero no puede ser la base de un sistema que aspire a competir en instancias mayores.

    Las desconexiones en ataque y la soledad de Waterman

    En la faceta ofensiva, el 3-4-3 dejó a Cecilio Waterman aislado como referencia en punta, un problema recurrente en los esquemas defensivos de Panamá. A pesar de su esfuerzo en la presión y su rol en la jugada del gol, con una asistencia clave para Bárcenas, su impacto fue limitado por la falta de apoyo cercano. Los volantes, como Cristian Martínez y César Yanis, no lograron conectar con regularidad, acumulando un bajo porcentaje de pases completados en el último tercio, apenas un 55 por ciento según las estadísticas del encuentro. Esta desconexión obligó a Waterman a retroceder constantemente para buscar el balón, lo que diluyó su presencia en el área rival.

    El ingreso de José Fajardo en la segunda parte no resolvió este inconveniente. Aunque aportó frescura y generó una ocasión clara con un remate que pegó en el poste tras una combinación con Bárcenas y Yanis, el esquema no facilitó un volumen de juego ofensivo sostenido. La falta de proyección de los carrileros, especialmente de Blackman, quien rara vez se sumó al ataque, limitó las opciones por las bandas. El gol de Bárcenas, más que un producto de la estrategia, fue un destello individual en medio de un planteamiento que priorizó la cautela sobre la ambición. Este desbalance entre defensa y ataque plantea dudas sobre la viabilidad de este sistema ante rivales de mayor jerarquía.

    El rol de los porteros: un salvavidas inesperado

    Un aspecto que no puede pasarse por alto es el desempeño de los guardametas panameños, quienes evitaron un resultado más adverso. Luis Mejía, antes de su salida por lesión en el primer tiempo, mostró reflejos y lectura de juego en al menos dos intervenciones cruciales, especialmente en un mano a mano que contuvo con precisión. Su reemplazo, Orlando Mosquera, mantuvo el nivel con una parada decisiva en el segundo tiempo ante un remate a quemarropa. Las estadísticas son reveladoras: entre ambos acumularon 6 atajadas efectivas, un número que refleja tanto la exposición defensiva como la importancia de su rol en este partido.

    Esta dependencia de los porteros para sostener el marcador pone en evidencia las fisuras del esquema táctico. Aunque el 3-4-3 buscaba blindar el arco, la realidad es que las llegadas de Sudáfrica, especialmente por los costados y en balones aéreos, encontraron con frecuencia a la defensa mal posicionada. El gol del empate, al minuto 48, nació de un centro al segundo palo que no fue bien defendido, un patrón que se repitió en varios saques de esquina. Si bien los guardametas respondieron, confiar en ellos como última línea de salvación no es sostenible a largo plazo, y Christensen deberá ajustar estas vulnerabilidades en los próximos ensayos.

    Perspectiva hacia el futuro: lecciones de un empate

    El empate 1-1 ante Sudáfrica no debe leerse como un fracaso, sino como un laboratorio de ideas que expuso tanto fortalezas como debilidades. La intención de Christensen de probar un sistema alternativo, aunque no del todo exitosa, permite identificar áreas de mejora, especialmente en la cohesión defensiva y la salida de balón. Jugadores como Harvey y Bárcenas mostraron que pueden ser piezas clave, pero su impacto depende de un entorno táctico que maximice sus virtudes y no los exponga a roles improvisados. Asimismo, la soledad de los delanteros en este esquema exige repensar cómo generar volumen ofensivo sin sacrificar el equilibrio.

    De cara al próximo amistoso y a los retos que se avecinan, Panamá necesita encontrar un punto medio entre la solidez defensiva y la capacidad de controlar el juego desde la posesión. El 3-4-3 puede ser una herramienta útil en contextos específicos, pero su implementación requiere mayor rodaje y ajustes en la conexión entre líneas. Más allá de los nombres, lo que este partido deja claro es que la preparación no solo pasa por probar jugadores, sino por consolidar una identidad táctica que no dependa de parches ni de esfuerzos individuales. El camino al Mundial exige consistencia, y este empate, con sus luces y sombras, es un recordatorio de que el tiempo para afinar detalles no es infinito.

    Evaluación individual de los jugadores de Panamá en el amistoso ante Sudáfrica (1-1)

    • Luis Mejía (arquero, 42′) Sólido en la lectura de juego y achiques, con dos intervenciones clave (mano a mano ante Foster y control de un remate potente de Modiba). Su salida por lesión muscular en la pierna izquierda (visible frustración y lágrimas) generó inestabilidad emocional en el equipo. Cumplió con creces hasta el minuto 42 en un esquema que lo expuso a mayor presión aérea. Calificación: 6.9/10.
    • Martín Krug (central, 66′) Errores de posicionamiento y entregas imprecisas bajo presión (casi regala gol a Foster en primer tiempo). Falta de rodaje con Córdoba y Miller se notó en la salida de balón y en duelos aéreos. Su bajo rendimiento en un rol poco habitual lo expone. Calificación: 6.2/10.
    • José Córdoba (central, 90′) El más consistente de la línea de tres: anticipaciones correctas, buena cobertura y despejes oportunos. Sufrió en la salida elaborada (pases erráticos en presión alta), pero compensó con liderazgo y duelos ganados. Pie derecho preciso en largo. Calificación: 6.7/10.
    • Roderick Miller (central, 74′) Fuerte en el juego aéreo y en coberturas laterales; clave en el rechazo del gol de Appollis. Participó en la presión alta que generó el gol panameño, pero mostró imprecisiones en transiciones rápidas. Buen timing en achiques. Calificación: 6.5/10.
    • César Blackman (carrilero derecho, 90′) Poca proyección ofensiva (casi nula suma al ataque) y problemas para cerrar espacios por la derecha. Correcto en marca individual, pero el esquema limitó su habitual verticalidad. Contribuyó al equilibrio defensivo sin destacar. Calificación: 6.7/10.
    • Eric Davis (carrilero izquierdo/capitán, 46′) Buen inicio en salida y cruces, pero lesión en hombro/clavícula (visible dolor y salida temprana) lo limitó. Su ausencia obligó ajustes que desequilibraron la banda izquierda. Cumplió en lo táctico antes de la dolencia. Calificación: 6.6/10.
    • Carlos Harvey (volante central, 90′) El mejor del mediocampo en la primera parte: más de 8 recuperaciones, presión tras pérdida clave en el gol de Bárcenas y equilibrio en zona central. Bajó intensidad tras el descanso (retrasado a central por lesiones) y mostró imprecisiones por falta de minutos en club. Versátil pero dependiente de rol fijo. Calificación: 6.9/10.
    • Cristian Martínez (volante, 74′) Participación discreta en creación; bajo porcentaje de pases en último tercio y poca conexión con Waterman. Correcto en marca, pero no generó peligro ni desequilibró. Calificación: 6.4/10.
    • César Yanis (volante, 90′) Visión y calidad en pase filtrado (ocasionó jugada del palo en segundo tiempo). Buen timing en recuperación y apoyo a Bárcenas, aunque desconectado en momentos de posesión baja. Muestra madurez en contexto de poca posesión (30%). Calificación: 6.8/10.
    • Edgar Bárcenas (extremo/volante, 90′) Figura del partido: golazo al 23′ tras presión inteligente y doble amague; asistencia indirecta en la jugada y liderazgo en transiciones. Alto volumen de trabajo sin balón y capacidad para decidir en espacios reducidos. Partido 100 con impacto directo. Calificación: 7.2/10.
    • Cecilio Waterman (delantero, 65′) Esfuerzo incansable en presión alta (asistencia en gol de Bárcenas) y pivoteo, pero aislado como referencia. Retrocedió mucho y generó pocas ocasiones claras. Buen trabajo sucio sin recompensa goleadora. Calificación: 6.9/10.
    • Orlando Mosquera (arquero, entró al 42′, 48′) Excelente irrupción desde el banco: achique decisivo ante Poliz y lectura de centros. Mantuvo la portería en pie en momentos de mayor exposición aérea. Demostró madurez y seguridad. Calificación: 6.7/10.
    • Jorge Gutiérrez (defensor, entró al 46′, 44′) Cumplió en marca y salida por izquierda, pero sin gran proyección. Correcto en duelos, aunque el equipo ya estaba desequilibrado por lesión de Davis. Impacto neutro. Calificación: 6.4/10.
    • José Fajardo (delantero, entró al 65′, 25′) Frescura y velocidad; generó ocasión clara (palo tras pared con Bárcenas y Yanis). Mejoró la referencia en punta respecto a Waterman, pero con poco tiempo para influir más. Calificación: 6.5/10.
    • Aníbal Godoy (volante central, entró al 66′, 24′) Aporte de experiencia y equilibrio tras retraso de Harvey a central. Correcto en recuperación y distribución, aunque con poca creación. Ayudó a estabilizar mediocampo en tramo final. Calificación: 6.6/10.
    • Andrés Andrade (defensor/volante, entró al 74′, 16′) Entrada tardía; correcto en salida y duelos, pero mínimo impacto por escasos minutos. Buen presente club no se reflejó en tiempo real. Calificación: 6.7/10.
    • Adalberto Carrasquilla (volante, entró al 74′, 16′) Limitado por tiempo y caída fuerte (atendido). No logró carburar en creación ni desequilibrar; el esquema ya estaba bajo presión sudafricana. Calificación: 6.7/10.

    Notas generales: Panamá promedió 6.7/10 en ratings. El gol de Bárcenas fue destello individual más que producto táctico. Lesiones (Mejía, Davis) y falta de rodaje en 3-4-3 marcaron el partido. Harvey y Bárcenas elevaron el promedio; Krug y Martínez quedaron expuestos. El experimento dejó más dudas que certezas de cara al Mundial.

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  • Cinco a las 5 – Viernes 27 Marzo de 2026.

    Cinco a las 5 – Viernes 27 Marzo de 2026.

  • Exagentes del CSN se entregan tras una década prófugos y enfrentarán juicio por caso de pinchazos

    Exagentes del CSN se entregan tras una década prófugos y enfrentarán juicio por caso de pinchazos

    Luego de permanecer casi diez años prófugos de la justicia, los exagentes del Consejo de Seguridad Nacional (CSN), Ronny Rodríguez (alias Didier) y William Pittí (alias Guillermo), se entregaron la tarde del jueves 26 de marzo y enfrentarán juicio en abril como presuntos autores materiales del caso de los “pinchazos”.

    Ambos son requeridos por su participación en la interceptación ilegal de comunicaciones a más de 150 personas, entre políticos, magistrados, diplomáticos, periodistas, empresarios y otros opositores, durante los dos últimos años del gobierno de Ricardo Martinelli (2009-2014).

    El proceso judicial contempla dos audiencias clave. La primera, fijada para el 24 de abril, abordará la desaparición de equipos de espionaje adquiridos con fondos públicos, entre ellos una máquina pinchadora valorada en 13.4 millones de dólares, comprada a la empresa israelí MLM Protection, así como el software Pegasus, adquirido por 8 millones a NSO Group, cuyo paradero aún se desconoce.

    La segunda audiencia, prevista para el 29 de abril, se centrará en los delitos de interceptación de telecomunicaciones sin autorización judicial y seguimiento y vigilancia ilegal.

    De acuerdo con testimonios y un testigo protegido, Rodríguez y Pittí eran los encargados de operar los equipos de espionaje instalados en el CSN, tras haber recibido entrenamiento especializado. Además, elaboraban informes con la información interceptada, los cuales, según las investigaciones, eran entregados regularmente al entonces presidente Martinelli en el Palacio de las Garzas.

    Uno de los elementos más relevantes del caso es el traslado de equipos de espionaje hacia oficinas ubicadas en Monteoscuro, sede de Importadora Ricamar, empresa vinculada a la familia Martinelli. Testigos aseguraron que este traslado se realizó en un vehículo oficial y que fue la última vez que se tuvo rastro de uno de los equipos desaparecidos.

    En este caso, el expresidente Martinelli fue extraditado y enjuiciado en dos ocasiones, pero resultó absuelto, luego de que su defensa argumentara que no existían pruebas de que hubiera ordenado directamente las interceptaciones, pese a que, como mandatario, presidía el CSN.

    Por su parte, los exdirectores del extinto Programa de Ayuda Nacional (PAN), Gustavo Pérez y Alejandro Garúz, este último consuegro de Martinelli, ya fueron condenados a cinco años de prisión por su vinculación con los hechos.

    Rodríguez y Pittí, quienes contaban con órdenes de detención desde hace años, no habían comparecido ante la justicia hasta su reciente entrega, lo que reactiva uno de los casos de mayor impacto político y judicial en la historia reciente del país.

  • Cemento Bayano presenta su nueva imagen y abre un nuevo capítulo en la industria de la construcción en Panamá

    Cemento Bayano presenta su nueva imagen y abre un nuevo capítulo en la industria de la construcción en Panamá

    Cemento Bayano presentó oficialmente su nueva imagen de marca, dando inicio a una nueva etapa en la historia de una empresa que ha acompañado la construcción de Panamá durante cinco décadas.

    La evolución de la marca constituye un hito corporativo tras la adquisición de la operación por parte del Grupo Estrella a finales de 2025, una inversión que reafirma la confianza del conglomerado en el potencial de Panamá y en la solidez de su sector productivo.

    Giuseppe Maniscalco, Presidente de la División Industrial del Grupo Estrella, señaló que la decisión de integrarse a esta operación estuvo motivada por “un profundo respeto y admiración por el trabajo que aquí se ha construido durante tantos años”.

    Por su parte, Luis Miguel Martín, Gerente General de Cemento Bayano, destacó que “hoy damos un paso importante en nuestra historia y mantenemos lo que nos caracteriza: la garantía de calidad y suministro, el compromiso con nuestros clientes, la experiencia técnica para innovar y la relación cercana que hemos construido a lo largo de los años”.

    La nueva identidad consolida el portafolio de la empresa bajo las marcas Cemento Bayano, Concreto Bayano y Agregados Bayano, reflejando una evolución alineada a la visión de futuro de la compañía y al papel que desempeña dentro del sector construcción.

    Durante el evento de presentación, la compañía anunció la incorporación del sello “Hecho en Panamá” a sus productos. Maniscalco indicó que esta decisión busca fortalecer el consumo de lo nacional, reconocer el valor de la producción panameña y proyectar la identidad productiva del país a nivel local e internacional. Agregó que “esta iniciativa es también una manera de reafirmar nuestro compromiso con la industria nacional, con el empleo local y con el futuro productivo de Panamá”.

    El regreso del nombre Bayano recupera una trayectoria que inició en 1974 y que ha estado presente en proyectos de infraestructura, vivienda e industria en todo el país. Es una marca que forma parte de la historia de Panamá, reflejando identidad, arraigo y el espíritu de construcción que ha acompañado al sector por décadas.

    Con esta nueva imagen, Cemento Bayano reafirma su compromiso de seguir fortaleciendo su cercanía con clientes y aliados del sector construcción, y de acompañar el desarrollo del país con soluciones que impulsan el crecimiento y el progreso sostenible.

  • Copa Airlines celebra graduación de 42 nuevos pilotos panameños con histórica participación femenina

    Copa Airlines celebra graduación de 42 nuevos pilotos panameños con histórica participación femenina

    Copa Airlines marcó un hito importante en la aviación panameña al graduar a 42 nuevos pilotos de su academia Alas, destacando especialmente por la significativa participación femenina que alcanzó el 33% de la promoción, evidenciando un avance hacia una industria aeronáutica más diversa e inclusiva.

    Esta nueva generación de profesionales se suma a los cerca de 300 pilotos panameños que la academia ha formado desde su creación, muchos de los cuales actualmente se desempeñan como primeros oficiales y capitanes en las operaciones regulares de la aerolínea.

    «La creciente participación femenina en la cabina de mando representa un cambio significativo en una industria tradicionalmente dominada por hombres, abriendo nuevas oportunidades para las mujeres en la aviación panameña», destacaron fuentes de la aerolínea.

    Formación de talento local

    La academia Alas se ha consolidado como un centro de formación crucial para el desarrollo de la aviación en Panamá, contribuyendo a la profesionalización del sector y a la creación de oportunidades laborales de alto nivel para los panameños.

    El programa de formación de pilotos de Copa Airlines no solo representa una inversión en el futuro de la aviación panameña, sino que también fortalece la posición de Panamá como hub aéreo regional, garantizando la disponibilidad de profesionales altamente calificados para la creciente industria aeronáutica del país.

    Impacto en la industria

    La graduación de estos nuevos pilotos llega en un momento crucial para la industria aérea panameña, que continúa su recuperación y expansión post-pandemia. La incorporación de nuevo talento, especialmente con una mayor diversidad de género, contribuye a fortalecer la posición de Copa Airlines como una de las aerolíneas líderes en la región.

    El éxito del programa de formación de pilotos de Copa Airlines demuestra el compromiso de la aerolínea con el desarrollo del talento local y la promoción de la diversidad en la industria aeronáutica, estableciendo un precedente importante para el sector en toda América Latina.

  • Panamá En Directo – Viernes 27 Marzo de 2026.

    Panamá En Directo – Viernes 27 Marzo de 2026.

  • Cemento Bayano retoma marca histórica y proyecta crecimiento en infraestructura panameña

    Cemento Bayano retoma marca histórica y proyecta crecimiento en infraestructura panameña

    La histórica marca Cemento Bayano regresa al mercado panameño tras la adquisición de las operaciones de Cemex Panamá por parte del grupo empresarial dominicano Estrella, manteniendo no solo el emblemático nombre sino también el valioso capital humano que ha caracterizado a la empresa por más de cinco décadas.

    «No fue solamente recuperar la marca o mantener el nombre, sino mantener a todo el equipo profesional con más de cincuenta años de experiencia que hoy continúan atendiendo al mercado», explicó Luis Miguel Martín, gerente general de Cemento Bayano, durante una entrevista en Radio Panamá.

    Panorama de la industria cementera

    Según Martín, el consumo de cemento en Panamá se divide en tres grandes bloques: infraestructura pública, vivienda no subsidiada y vivienda subsidiada. «Cuando analizamos los bloques de consumo, vemos que la infraestructura pública tiene un pipeline de proyectos muy sano. Panamá requiere más hospitales, escuelas, carreteras y conectividad móvil», señaló.

    «La industria de cemento de Panamá ha estado acompañando al país en muchas facetas del crecimiento. No es sencillo encontrar operaciones que tengan el nivel de sofisticación que puede tener la industria de cemento en Panamá».

    Competitividad y exportación

    Contrario a la percepción general, Panamá mantiene precios competitivos en la región. «El precio del cemento en Panamá es el más bajo cuando lo comparamos con Guatemala, Costa Rica y otros países de Centroamérica», afirmó Martín. Además, reveló que el país exporta más de 100,000 toneladas de cemento anualmente, principalmente a mercados de Centroamérica y el Caribe.

    Innovación y sostenibilidad

    La empresa mantiene un fuerte compromiso con la innovación y la sostenibilidad. Entre sus logros destaca:

    • 20% de su combustible proviene de fuentes alternativas
    • 95% de autosuficiencia en el consumo de agua mediante reservorios propios
    • Primera planta en lograr cero residuos al vertedero a nivel mundial
    • Desarrollo de soluciones innovadoras como biodigestores para residuos orgánicos

    Perspectivas de crecimiento

    El sector muestra señales positivas de crecimiento, con aproximadamente 80% de la producción dirigida al sector privado y 20% al sector público. Martín destacó la importancia de mantener una industria local fuerte: «Cuando vemos que el Canal de Panamá quiere invertir en un corredor logístico, en puertos, en un gasoducto, eso genera nuevas actividades económicas que luego necesitan servicios, entrando en un círculo virtuoso».

    La empresa mantiene su compromiso con la calidad y la innovación, como lo demostró al desarrollar un cemento especial tipo 5 para el túnel de la Línea 3 del Metro que pasa bajo el Canal de Panamá, un proyecto que requería especificaciones técnicas únicas para garantizar una durabilidad superior a 100 años.

  • Secretaría de Energía suspende implementación obligatoria del bioetanol en Panamá

    Secretaría de Energía suspende implementación obligatoria del bioetanol en Panamá

    La Secretaría Nacional de Energía (SNE) anunció la suspensión de la implementación obligatoria del uso de bioetanol anhidro en mezclas con gasolinas en Panamá, una medida que estaba programada para entrar en vigencia el 1 de abril de 2026.

    La decisión, publicada mediante resolución en Gaceta Oficial, responde a que el país no cuenta actualmente con las condiciones técnicas, regulatorias ni de mercado necesarias para garantizar una ejecución eficiente y sostenible del programa de biocombustibles.

    Factores que llevaron a la suspensión

    Entre los principales obstáculos identificados por la SNE se encuentran:

    • Falta de desarrollo suficiente en la siembra y cosecha de materia prima
    • Necesidad de adecuaciones en la infraestructura para la producción nacional de bioetanol anhidro
    • Requerimientos pendientes de adaptación en las terminales de almacenamiento
    • Una propuesta de ley en la Asamblea Nacional que contempla reformas necesarias para la adecuada ejecución del programa

    Antecedentes regulatorios

    La medida tiene sus raíces en la Ley 42 de 2011, que estableció los lineamientos para la política nacional sobre biocombustibles. Esta normativa fue posteriormente modificada en 2023, estableciendo la obligatoriedad del uso de bioetanol anhidro como aditivo oxigenante en mezclas con gasolinas.

    «La Secretaría Nacional de Energía establecerá mediante resolución motivada el cronograma y condiciones para su implementación futura», señala el documento oficial.

    Postura del sector privado

    En reuniones sostenidas entre la SNE y representantes de la Asociación Industrial de la Caña de Azúcar de Panamá, empresas importadoras, distribuidoras de combustible y propietarios de terminales de almacenamiento, estos manifestaron su disposición de apoyar el programa de biocombustibles, pero expresaron preocupación sobre la fecha de implementación prevista, considerando la necesidad de ajustes legales y técnicos.

    Próximos pasos

    La resolución establece que la Comisión de Coordinación y Seguimiento realizará las evaluaciones y diagnósticos correspondientes para determinar cuándo estarán dadas las condiciones necesarias para implementar el programa. Mientras tanto, la SNE deberá establecer un nuevo cronograma y condiciones para su futura implementación.

    Esta decisión se suma a una serie de medidas que el gobierno panameño está evaluando en materia energética, en un contexto global marcado por la volatilidad en los precios de los combustibles y la necesidad de transición hacia fuentes de energía más sostenibles.

  • Panamá Crece en Arroz: Nueva alianza busca modernizar el sector arrocero nacional

    Panamá Crece en Arroz: Nueva alianza busca modernizar el sector arrocero nacional

    Una ambiciosa alianza público-privada busca revolucionar el sector arrocero panameño a través del programa «Panamá Crece en Arroz», que integra financiamiento, tecnología y asistencia técnica para duplicar la productividad actual del país.

    La iniciativa, presentada este miércoles, reúne al Banco Nacional de Panamá, el Fondo Latinoamericano para Arroz de Riego (Flar), Arrosísimo, Global Bank y otros actores clave del sector, con el objetivo de modernizar las prácticas agrícolas y hacer frente a los retos futuros del mercado.

    El desafío de la productividad

    Según datos presentados durante el foro, mientras países como Uruguay alcanzan rendimientos de 200 quintales por hectárea, Panamá apenas produce 100 quintales en la misma extensión. «El sistema de producción en Panamá es igualito al que mi abuelo utilizaba en Brasil hace cincuenta años», señaló Luciano Carmona, representante del Flar.

    Javier Carrizo, gerente general del Banco Nacional de Panamá, destacó que la entidad mantiene una cartera de $700 millones en el sector agropecuario, de los cuales $109 millones corresponden específicamente al sector arrocero. «Este programa garantiza que los fondos se destinarán efectivamente a la compra de insumos, asistencia técnica y alquiler de maquinaria», explicó.

    Tecnología y financiamiento

    El programa introduce elementos innovadores como:

    • Uso de drones para fumigación precisa
    • Sistemas modernos de riego
    • Semillas certificadas de alto rendimiento
    • Asistencia técnica permanente
    • Tasas preferenciales de financiamiento

    El reto de la desgravación arancelaria

    La iniciativa cobra especial relevancia ante la inminente desgravación arancelaria que llegará en 2031. «No podemos mantener las mismas prácticas y pretender tener resultados diferentes», advirtió Carrizo, señalando que la eficiencia y la tecnificación son la única vía para mantener la competitividad del sector.

    Potencial exportador

    Joe Tom, director del Flar, destacó que América Latina tiene el potencial para convertirse en exportador de arroz. «Tenemos la tecnología, el conocimiento y el agua que no existe en otros países. China está importando no porque no pueda producir arroz, sino para ahorrar agua para sus ciudades e industrias», explicó.

    Cambio de paradigma

    El programa busca romper con prácticas ineficientes arraigadas en el sector. Por ejemplo, la preparación de tierras durante la época seca para aprovechar mejor la luminosidad natural de Panamá, y la aplicación más precisa de agroquímicos para reducir costos.

    «La tecnología existe, el desafío es la implementación», enfatizó Tom, señalando que en pruebas piloto ya han logrado aumentar el rendimiento en 15% y reducir costos de producción en 20%.

    Con esta iniciativa, Panamá da un paso significativo hacia la modernización de su sector arrocero, buscando asegurar no solo la soberanía alimentaria del país, sino también su potencial como futuro exportador regional.