Author: panamaendirecto

  • Exagentes del CSN se entregan tras una década prófugos y enfrentarán juicio por caso de pinchazos

    Exagentes del CSN se entregan tras una década prófugos y enfrentarán juicio por caso de pinchazos

    Luego de permanecer casi diez años prófugos de la justicia, los exagentes del Consejo de Seguridad Nacional (CSN), Ronny Rodríguez (alias Didier) y William Pittí (alias Guillermo), se entregaron la tarde del jueves 26 de marzo y enfrentarán juicio en abril como presuntos autores materiales del caso de los “pinchazos”.

    Ambos son requeridos por su participación en la interceptación ilegal de comunicaciones a más de 150 personas, entre políticos, magistrados, diplomáticos, periodistas, empresarios y otros opositores, durante los dos últimos años del gobierno de Ricardo Martinelli (2009-2014).

    El proceso judicial contempla dos audiencias clave. La primera, fijada para el 24 de abril, abordará la desaparición de equipos de espionaje adquiridos con fondos públicos, entre ellos una máquina pinchadora valorada en 13.4 millones de dólares, comprada a la empresa israelí MLM Protection, así como el software Pegasus, adquirido por 8 millones a NSO Group, cuyo paradero aún se desconoce.

    La segunda audiencia, prevista para el 29 de abril, se centrará en los delitos de interceptación de telecomunicaciones sin autorización judicial y seguimiento y vigilancia ilegal.

    De acuerdo con testimonios y un testigo protegido, Rodríguez y Pittí eran los encargados de operar los equipos de espionaje instalados en el CSN, tras haber recibido entrenamiento especializado. Además, elaboraban informes con la información interceptada, los cuales, según las investigaciones, eran entregados regularmente al entonces presidente Martinelli en el Palacio de las Garzas.

    Uno de los elementos más relevantes del caso es el traslado de equipos de espionaje hacia oficinas ubicadas en Monteoscuro, sede de Importadora Ricamar, empresa vinculada a la familia Martinelli. Testigos aseguraron que este traslado se realizó en un vehículo oficial y que fue la última vez que se tuvo rastro de uno de los equipos desaparecidos.

    En este caso, el expresidente Martinelli fue extraditado y enjuiciado en dos ocasiones, pero resultó absuelto, luego de que su defensa argumentara que no existían pruebas de que hubiera ordenado directamente las interceptaciones, pese a que, como mandatario, presidía el CSN.

    Por su parte, los exdirectores del extinto Programa de Ayuda Nacional (PAN), Gustavo Pérez y Alejandro Garúz, este último consuegro de Martinelli, ya fueron condenados a cinco años de prisión por su vinculación con los hechos.

    Rodríguez y Pittí, quienes contaban con órdenes de detención desde hace años, no habían comparecido ante la justicia hasta su reciente entrega, lo que reactiva uno de los casos de mayor impacto político y judicial en la historia reciente del país.

  • Cemento Bayano presenta su nueva imagen y abre un nuevo capítulo en la industria de la construcción en Panamá

    Cemento Bayano presenta su nueva imagen y abre un nuevo capítulo en la industria de la construcción en Panamá

    Cemento Bayano presentó oficialmente su nueva imagen de marca, dando inicio a una nueva etapa en la historia de una empresa que ha acompañado la construcción de Panamá durante cinco décadas.

    La evolución de la marca constituye un hito corporativo tras la adquisición de la operación por parte del Grupo Estrella a finales de 2025, una inversión que reafirma la confianza del conglomerado en el potencial de Panamá y en la solidez de su sector productivo.

    Giuseppe Maniscalco, Presidente de la División Industrial del Grupo Estrella, señaló que la decisión de integrarse a esta operación estuvo motivada por “un profundo respeto y admiración por el trabajo que aquí se ha construido durante tantos años”.

    Por su parte, Luis Miguel Martín, Gerente General de Cemento Bayano, destacó que “hoy damos un paso importante en nuestra historia y mantenemos lo que nos caracteriza: la garantía de calidad y suministro, el compromiso con nuestros clientes, la experiencia técnica para innovar y la relación cercana que hemos construido a lo largo de los años”.

    La nueva identidad consolida el portafolio de la empresa bajo las marcas Cemento Bayano, Concreto Bayano y Agregados Bayano, reflejando una evolución alineada a la visión de futuro de la compañía y al papel que desempeña dentro del sector construcción.

    Durante el evento de presentación, la compañía anunció la incorporación del sello “Hecho en Panamá” a sus productos. Maniscalco indicó que esta decisión busca fortalecer el consumo de lo nacional, reconocer el valor de la producción panameña y proyectar la identidad productiva del país a nivel local e internacional. Agregó que “esta iniciativa es también una manera de reafirmar nuestro compromiso con la industria nacional, con el empleo local y con el futuro productivo de Panamá”.

    El regreso del nombre Bayano recupera una trayectoria que inició en 1974 y que ha estado presente en proyectos de infraestructura, vivienda e industria en todo el país. Es una marca que forma parte de la historia de Panamá, reflejando identidad, arraigo y el espíritu de construcción que ha acompañado al sector por décadas.

    Con esta nueva imagen, Cemento Bayano reafirma su compromiso de seguir fortaleciendo su cercanía con clientes y aliados del sector construcción, y de acompañar el desarrollo del país con soluciones que impulsan el crecimiento y el progreso sostenible.

  • Maduro y Cilia Flores enfrentan nueva audiencia en E.U. en medio de disputa por pruebas y defensa legal

    Maduro y Cilia Flores enfrentan nueva audiencia en E.U. en medio de disputa por pruebas y defensa legal

    El proceso judicial contra el exmandatario venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, avanza en Estados Unidos con una segunda audiencia programada ante un tribunal federal en Nueva York, en un caso que combina acusaciones de narcoterrorismo, disputas legales por el acceso a pruebas y cuestionamientos sobre su derecho a defensa.

    La comparecencia se realiza ante el juez Alvin Hellerstein, en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, donde ambos enfrentan cargos relacionados con conspiración para traficar cocaína, uso y posesión de armas de guerra, así como delitos vinculados al narcoterrorismo. En una audiencia previa, realizada en enero, los dos se declararon no culpables.

    Uno de los puntos centrales de esta etapa es la discusión sobre las pruebas que maneja la fiscalía estadounidense. El Ministerio Público ha solicitado al tribunal restringir parte del material probatorio, argumentando que su divulgación podría poner en riesgo a testigos y a sus familiares. Según los fiscales, algunos de los implicados que permanecen en libertad podrían utilizar su influencia para identificar, intimidar o incluso causar daño a quienes colaboren con la justicia.

    La defensa, sin embargo, rechaza limitaciones amplias y ha objetado una disposición específica que impediría compartir evidencias con otros acusados en el caso que no han sido detenidos. Entre ellos figuran altos dirigentes venezolanos como Diosdado Cabello, Ramón Rodríguez Chacín y Nicolás Maduro Guerra, además de Héctor Guerrero Flores, presunto líder del grupo criminal Tren de Aragua, todos con órdenes de captura vigentes en Estados Unidos.

    Otro eje de controversia gira en torno al financiamiento de la defensa legal. Los abogados de Maduro y Flores sostienen que no cuentan con recursos propios y han solicitado que el Estado venezolano asuma los honorarios. Sin embargo, las sanciones impuestas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) han bloqueado el uso de esos fondos, lo que, según la defensa, vulnera el derecho constitucional a elegir representación legal.

    La fiscalía sostiene que la normativa estadounidense prohíbe utilizar recursos de entidades sancionadas para pagar abogados de personas igualmente sancionadas. Aunque en un momento se autorizó una licencia para liberar los fondos, esta fue revocada posteriormente por lo que se calificó como un error administrativo.

    Mientras tanto, el caso continúa en la fase de intercambio de pruebas, conocida como “discovery”, en la que ambas partes comienzan a examinar los elementos que sustentan sus argumentos. Expertos señalan que este tipo de procesos puede extenderse durante años antes de llegar a juicio, debido a su complejidad técnica y a las múltiples disputas legales en curso.

    Maduro fue acusado por Estados Unidos desde 2020, cuando el Departamento de Justicia lo vinculó con una red de narcotráfico internacional y ofreció una recompensa por información que condujera a su captura. En este nuevo capítulo judicial, enfrenta cuatro cargos, mientras que Flores responde por acusaciones similares relacionadas con conspiración para tráfico de drogas y armas.

    Las autoridades estadounidenses consideran que los delitos imputados tienen implicaciones directas en la seguridad nacional, lo que reduce significativamente las posibilidades de medidas como fianza. Además, al no ser reconocido como jefe de Estado por la Casa Blanca, Maduro no puede acogerse a inmunidad.

    El desarrollo de esta audiencia será clave para definir el rumbo del proceso, incluyendo si se mantienen las restricciones sobre las pruebas, el alcance de la defensa y el calendario hacia un eventual juicio que, según estimaciones, podría tardar varios años en concretarse.

  • Tribunal en Nueva York continúa proceso contra Nicolás Maduro y Cilia Flores por cargos de narcoterrorismo

    Tribunal en Nueva York continúa proceso contra Nicolás Maduro y Cilia Flores por cargos de narcoterrorismo

    El proceso judicial que involucra al dirigente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, avanza en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, donde ambos enfrentan graves acusaciones vinculadas al narcotráfico y terrorismo. Este jueves 26 de marzo se desarrolla una nueva audiencia, luego de que en la primera comparecencia, realizada el pasado 5 de enero, ambos se declararan no culpables de los cargos formulados en su contra.

    Uno de los puntos centrales del debate legal gira en torno a la representación de los acusados. Maduro y Flores han alegado no contar con recursos económicos para pagar su defensa, solicitando que el Estado venezolano asuma los honorarios de sus abogados. Sus representantes legales sostienen que las sanciones impuestas por Estados Unidos bloquean el acceso a fondos y vulneran el derecho constitucional a elegir defensa, argumento con el que incluso han planteado la posibilidad de que el caso sea desestimado, aunque esto luce poco probable.

    Sin embargo, expertos legales cuestionan esta postura. Según interpretaciones de la legislación venezolana, el Estado no está obligado a cubrir los gastos de defensa de personas naturales en procesos penales, salvo en casos donde estén en juego intereses patrimoniales de la República. Además, las normas estadounidenses tampoco contemplan que acusados en tribunales federales puedan financiar su defensa con recursos públicos de sus países de origen.

    La fiscalía ha sido enfática en señalar que la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) prohíbe el uso de fondos provenientes de entidades sancionadas para pagar servicios legales de individuos también sancionados. Aunque inicialmente se emitió una licencia que permitía estos pagos, la autorización fue revocada poco después por lo que se calificó como un error administrativo.

    Ante este escenario, todo apunta a que los acusados deberán aceptar abogados asignados por el tribunal, mientras el juez Alvin Hellerstein define el curso a seguir en el proceso.

    Cargos y posible condena

    La acusación contra Maduro, cuyo origen se remonta a 2020, incluye delitos como conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de armamento de guerra y conspiración para el uso de dichos equipos contra Estados Unidos. Por su parte, Flores enfrenta cargos similares, con excepción del relacionado con armamento.

    Las penas asociadas a estos delitos son severas. El cargo de narcoterrorismo contempla un mínimo de 20 años de prisión, mientras que la conspiración para importar drogas puede derivar en una condena de entre 10 años y cadena perpetua. Especialistas advierten que, en caso de ser hallados culpables, ambos podrían pasar el resto de sus vidas en prisión.

    Etapa de pruebas y estrategia legal

    Actualmente, el proceso se encuentra en la fase de descubrimiento, en la que tanto la fiscalía como la defensa intercambian información sobre las pruebas que sustentan sus argumentos. Durante este período, el Ministerio Público ha comenzado a presentar evidencias, mientras que los abogados de los acusados afinan su estrategia.

    Analistas señalan que, en casos de alto perfil, las defensas suelen intentar influir en la opinión pública mediante recursos legales que, aunque tengan pocas probabilidades de éxito en los tribunales, generan impacto mediático y político.

    Sin opción de fianza ni inmunidad

    Tanto Maduro como Flores enfrentan cargos considerados de alta gravedad y relacionados con la seguridad nacional de Estados Unidos, lo que reduce significativamente cualquier posibilidad de obtener libertad bajo fianza. Asimismo, no se reconoce inmunidad en este caso, ya que la legitimidad de un gobierno extranjero es determinada por el Poder Ejecutivo estadounidense, que no reconoce a Maduro como mandatario legítimo.

    Red de implicados y antecedentes

    El expediente también vincula a otras figuras como Clíver Alcalá y Hugo “El Pollo” Carvajal, exfuncionarios del aparato militar venezolano. Alcalá ya fue condenado en Estados Unidos, mientras que Carvajal se declaró culpable en 2025 y está a la espera de sentencia, en un proceso que podría aportar nuevos elementos contra Maduro.

    Asimismo, la investigación menciona la presunta participación de otros actores, incluyendo a Nicolás Maduro Guerra, Diosdado Cabello y miembros de organizaciones criminales como el Tren de Aragua, dentro de una estructura que la fiscalía identifica como parte del denominado Cartel de los Soles.

    Por ahora, el caso continúa su curso en los tribunales, mientras se define si avanzará hacia un juicio formal o si las pruebas llevan a un eventual acuerdo o declaración de culpabilidad por parte de los acusados.

  • Demócratas golpean en el terreno de Trump y ganan distrito clave en Florida

    Demócratas golpean en el terreno de Trump y ganan distrito clave en Florida

    El Partido Demócrata logró una victoria con fuerte carga simbólica en el estado de Florida, al imponerse en una elección especial en un distrito legislativo que incluye la residencia Mar-a-Lago del presidente Donald Trump, en Palm Beach.

    La candidata Emily Gregory, quien participa por primera vez en una contienda electoral y tiene formación en salud pública, se quedó con el escaño que hasta ahora estaba en manos del Partido Republicano. Su triunfo se suma a una serie de resultados favorables para los demócratas en distintos puntos del país desde las elecciones presidenciales de 2024.

    En paralelo, otro demócrata, Brian Nathan —veterano de la Marina y dirigente sindical—, lideraba una ajustada carrera en West Tampa por un puesto en el Senado estatal que quedó vacante tras el nombramiento del nuevo vicegobernador de Florida.

    De acuerdo con datos recientes, los demócratas han logrado recuperar más de dos decenas de escaños en territorios tradicionalmente republicanos o en disputa, mientras que los republicanos no han conseguido arrebatar posiciones controladas por sus rivales en este periodo.

    Aunque desde el Partido Republicano se minimizan estas derrotas y se atribuyen a un reacomodo tras sus avances en 2024, en filas demócratas interpretan los resultados como una señal de descontento ciudadano frente a la figura de Trump, que podría proyectarse hacia las elecciones legislativas de noviembre.

    “Los floridanos están cansados del caos, la corrupción y del alto costo de vida, desde los alimentos hasta la gasolina y la salud”, afirmó Nikki Fried, presidenta del Partido Demócrata en Florida, al destacar el perfil de Gregory como una alternativa enfocada en soluciones concretas.

    Florida no ha sido ganada por un candidato presidencial demócrata desde 2012, pero recientes resultados locales muestran un cambio de tendencia. Este mes, Boca Ratón eligió a su primer alcalde demócrata en 45 años, mientras que en diciembre Miami hizo lo propio por primera vez en tres décadas.

    El distrito que ganó Gregory, identificado como el 87 en el condado de Palm Beach, había sido ocupado por el republicano Mike Caruso, quien obtuvo una ventaja de 19 puntos en 2024. Su salida del cargo en agosto pasado, tras ser designado como secretario del condado por el gobernador Ron DeSantis, dio paso a esta elección especial.

    Durante la campaña, Gregory centró su mensaje en el costo de vida, con énfasis en vivienda y atención médica. También apeló a su experiencia personal como madre de tres hijos, esposa de militar y empresaria.

    Su contendiente, Jon Maples, asesor financiero y exconcejal, se presentó como un candidato conservador alineado con la agenda “América Primero”. Contó además con el respaldo público de Trump en los días previos a la votación, en medio de cuestionamientos sobre su residencia en el distrito.

    En otro frente electoral, los republicanos sí lograron retener un escaño en la Cámara estatal, luego de que Hilary Holley venciera al demócrata Edwin Pérez en un distrito entre Tampa y Orlando.

    Pese al impacto político del resultado, el equilibrio de poder en la legislatura estatal no cambia, ya que los republicanos mantienen una amplia mayoría. Sin embargo, el triunfo demócrata adquiere relevancia de cara a un año electoral en el que el debate sobre el costo de vida y el liderazgo político marcará la agenda.

    Gregory ejercerá el cargo hasta finales de este año y se espera que busque la reelección en noviembre, en una contienda que podría enfrentarla nuevamente con Maples.

  • Israel anuncia control militar del sur de Líbano y eleva la tensión en la región

    Israel anuncia control militar del sur de Líbano y eleva la tensión en la región

    Israel dio un paso que marca un posible cambio en el equilibrio del conflicto en Medio Oriente. El ministro de Defensa, Israel Katz, confirmó este martes la intención de su Gobierno de establecer control militar sobre todo el sur de Líbano hasta el río Litani, una franja que se extiende aproximadamente 30 kilómetros desde la frontera y que representa cerca del 10% del territorio libanés.

    La zona en cuestión abarca unos 150 municipios y ha sido prácticamente despoblada en los últimos días, luego de órdenes de evacuación emitidas por Israel. Más de 200.000 personas han abandonado sus hogares. Desde Hezbolá, el diputado Hassan Fadlala advirtió que una ocupación de este tipo constituiría una “amenaza existencial” y aseguró que será enfrentada por la milicia.

    El anuncio también abre interrogantes sobre el futuro de la misión de paz de Naciones Unidas desplegada en el área desde 1978. Este contingente, integrado por cerca de 10.000 efectivos de decenas de países —entre ellos 650 soldados españoles—, tiene su mandato vigente solo hasta finales de 2026, tras la decisión del Consejo de Seguridad de no renovarlo más allá de esa fecha. Esto podría dejar la zona sin supervisión internacional en medio de una eventual ocupación.

    En el plano militar, Katz confirmó la destrucción de cinco puentes sobre el Litani, bajo el argumento de que eran utilizados por Hezbolá para el traslado de combatientes y armamento. Otros puentes permanecerán en pie, pero bajo control de las fuerzas israelíes. En los últimos días, la aviación israelí ha intensificado los ataques sobre infraestructuras clave —puentes y carreteras— con el objetivo de aislar completamente el sur del resto del país.

    La situación contrasta con lo declarado en enero por el Ejército libanés, que aseguraba haber recuperado el control de esa región como parte del proceso de desarme de Hezbolá contemplado en el alto el fuego alcanzado tras el conflicto de 2024.

    En paralelo, el Gobierno libanés ha dado señales de confrontación directa con la influencia iraní. Este mismo martes anunció la expulsión del embajador de Irán en Beirut, Mohamed Reza Sheybani, y días antes había prohibido las actividades de la Guardia Revolucionaria en su territorio. El primer ministro Nawaf Salam acusó a Teherán de arrastrar al país hacia la guerra.

    Hezbolá reaccionó condenando la expulsión del diplomático iraní y acusando a las autoridades libanesas de acercar al país a una “tutela estadounidense-israelí”. Desde Israel, el ministro de Exteriores Gideon Saar respaldó la decisión, señalando que Irán ejerce control indirecto sobre Líbano a través de la milicia chií.

    A pesar de estos movimientos internos en Líbano, el Gobierno de Benjamin Netanyahu mantiene su desconfianza hacia Beirut. Israel sostiene que las autoridades libanesas han sido incapaces de contener a Hezbolá y actúa bajo la premisa de que ni el Estado libanés ni la ONU pueden garantizar su seguridad.

    Bajo ese argumento, Israel impulsa la creación de una “zona de seguridad” en territorio libanés, mediante desplazamientos forzosos y destrucción de viviendas e infraestructuras. Katz fue enfático: donde existan amenazas, no habrá población civil. Según explicó, las fuerzas israelíes ya operan en aldeas fronterizas para establecer una línea de defensa, señalando que muchas viviendas funcionan como posiciones operativas de Hezbolá.

    La estrategia remite a precedentes históricos. Israel ya ocupó el sur de Líbano entre 1982 y 2000, un periodo marcado por episodios como la masacre de Sabra y Chatila, abusos en centros de detención y ataques a instalaciones de la ONU que dejaron un centenar de civiles muertos. Aquella ocupación terminó tras una fuerte presión interna en Israel, que llevó al entonces primer ministro Ehud Barak a retirar las tropas.

    Desde entonces, la presencia israelí en territorio libanés había sido limitada y temporal. Sin embargo, tras el alto el fuego de 2024, Israel ha mantenido al menos cinco posiciones dentro de Líbano, en lo que ya constituía una violación del acuerdo.

    El frágil equilibrio posterior a esa tregua nunca logró consolidarse. Israel ha denunciado —sin presentar pruebas concluyentes— un proceso de rearme de Hezbolá en la frontera, mientras Naciones Unidas ha contabilizado más de 10.000 violaciones al alto el fuego, en su mayoría atribuidas a acciones israelíes.

    La actual ofensiva ha dejado un saldo de 1.072 muertos en Líbano, incluidos 121 niños y 42 paramédicos, además de casi 3.000 heridos. A pesar de ello, miles de personas permanecen en sus hogares, aisladas y bajo amenaza constante.

    Israel ya había advertido que impedirá el retorno de civiles a la zona mientras considere que persiste el riesgo desde territorio libanés y que Hezbolá mantiene capacidad operativa.

    En el plano político interno israelí, la idea de extender el control hasta el Litani cuenta con respaldo tanto en sectores militares, que la ven como una necesidad estratégica, como en corrientes nacionalistas. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, incluso propuso anexar formalmente esa franja y convertir el río en la nueva frontera norte de Israel.

    En Líbano, el temor es que la actual escalada no sea un episodio aislado, sino el inicio de un nuevo ciclo de violencia, capaz de alimentar futuras insurgencias en una región marcada por décadas de conflicto.

  • Combustible golpea la economía y Gobierno activa medidas de emergencia

    Combustible golpea la economía y Gobierno activa medidas de emergencia

    Felipe Chapman, ministro de Economía y Finanzas comunicó que el Ejecutivo activará medidas de contención para enfrentar el impacto directo que el encarecimiento del petróleo está generando sobre la economía nacional.

    Entre las primeras disposiciones figura un control más riguroso del uso de vehículos del Estado, en un intento por reducir el gasto en medio de la escalada de precios. A esto se suma la evaluación de cambios en la dinámica laboral del sector público, incluyendo horarios escalonados y el envío de funcionarios a vacaciones si cuentan con días acumulados.

    El sector privado tampoco queda al margen. Chapman indicó que se analiza la implementación del teletrabajo como alternativa para disminuir la movilidad y aliviar la presión sobre el consumo de combustible.

    El mensaje del Gobierno es claro: la situación puede empeorar. El ministro advirtió que el precio del crudo sigue sujeto a fuertes fluctuaciones por la guerra en Medio Oriente, particularmente en Irán, lo que abre la puerta a nuevas medidas en los próximos días.

    Mientras tanto, el Ejecutivo se prepara para sentarse este miércoles con el sector transporte —selectivo y colectivo— en un intento por contener el impacto en uno de los sectores más sensibles. Por ahora, las tarifas del Metro Bus y del Metro de Panamá se mantienen sin cambios, en medio de la presión creciente.

    En el frente social, el Gobierno decidió sostener los subsidios al gas de cocina y a la energía eléctrica para quienes consumen menos de 300 kWh mensuales, en un intento por amortiguar el golpe al bolsillo de la población.

    Sin embargo, el impacto ya comienza a trasladarse a otras áreas. Las autoridades reconocen que el sector agropecuario enfrenta un aumento en sus costos, lo que podría reflejarse en el precio de los alimentos si no se logra contener la cadena de insumos.

    Ante la volatilidad del escenario, se activó una comisión de alto nivel que dará seguimiento diario a la situación. El grupo reúne a los ministerios de la Presidencia, Economía y Finanzas, Desarrollo Agropecuario, Desarrollo Social, Trabajo, Comercio e Industrias, además de la Contraloría, la Secretaría Nacional de Energía y la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos.

    “El comportamiento de este tema cambia todos los días”, advirtió Chapman, al tiempo que aseguró que el Gobierno informará de manera continua las decisiones que se vayan adoptando.

    El contexto ya es tangible. Desde el pasado viernes 20 de marzo, los precios de los combustibles registraron un nuevo salto. La gasolina de 95 octanos se ubica en $1.14 por litro, cerca de 20 centavos más que su valor anterior. La de 91 octanos alcanzó los $1.07, tras subir 18 centavos.

    El diésel, clave para el transporte y la producción, marcó el mayor incremento: $1.21 por litro, con un alza de 31 centavos.

    El próximo ajuste está programado para el 1 de abril, en medio de una crisis energética global que sigue elevando la incertidumbre y presionando a las economías locales.

  • Demoras en aeropuertos reflejan impacto del cierre gubernamental en servicios claves

    Demoras en aeropuertos reflejan impacto del cierre gubernamental en servicios claves

    El gobierno de Estados Unidos ordenó el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en al menos 14 aeropuertos del país, en un intento por mitigar las crecientes demoras en los controles de seguridad provocadas por la escasez de personal en la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA).

    La medida se produce en medio de un cierre parcial del gobierno federal que ha dejado a unos 61,000 empleados de la TSA trabajando sin salario durante más de un mes, situación que ha derivado en un aumento significativo de ausencias laborales y renuncias.

    De acuerdo con autoridades del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), cientos de agentes de ICE —que sí continúan recibiendo remuneración— han sido desplegados en terminales aéreas, aunque no se han precisado cifras exactas por razones de seguridad operativa.

    Los agentes han sido vistos en áreas públicas de los aeropuertos, como accesos y salidas, apoyando en tareas básicas con el objetivo de liberar a los oficiales de la TSA para funciones especializadas de seguridad. No obstante, el alcance exacto de sus funciones no ha sido detallado.

    La falta de personal ha impactado severamente la operación en varios aeropuertos clave. En el aeropuerto internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta, uno de los más transitados del mundo, las filas han llegado a extenderse más allá de los puntos de control, ocupando áreas como la zona de equipaje y el atrio principal. La administración del aeropuerto ha recomendado a los pasajeros llegar con al menos cuatro horas de anticipación para poder completar los procesos de seguridad.

    Situaciones similares se reportan en el aeropuerto George Bush Intercontinental de Houston, donde las autoridades han advertido sobre tiempos de espera superiores a cuatro horas y el riesgo de pérdida de vuelos.

    Las cifras oficiales reflejan el deterioro en la disponibilidad de personal. Más de 400 agentes de la TSA han renunciado durante el cierre, mientras que miles han optado por ausentarse. En algunos aeropuertos, como los de Atlanta y Nueva Orleans, la tasa de ausentismo ha superado el 40%. A nivel nacional, cerca del 11.76% de los agentes faltaron a sus turnos en una sola jornada, el nivel más alto registrado desde el inicio de la crisis.

    En paralelo, continúan las negociaciones en Washington para restablecer el financiamiento del DHS. Legisladores republicanos han señalado que existe consenso interno en torno a un plan para reabrir la agencia, aunque aún no está claro si contará con el respaldo de los demócratas.

    El presidente Donald Trump ha condicionado su apoyo a cualquier acuerdo a la inclusión de nuevas disposiciones en materia electoral, lo que mantiene en suspenso una solución definitiva.

    Mientras tanto, los retrasos en los aeropuertos persisten y los viajeros continúan enfrentando largas esperas, en un contexto donde la seguridad y la operatividad del sistema aéreo dependen de un personal que sigue trabajando sin compensación económica.

  • Administración Trump defiende flexibilización de sanciones como mecanismo para estabilizar el mercado energético

    Administración Trump defiende flexibilización de sanciones como mecanismo para estabilizar el mercado energético

    La administración de Donald Trump enfrenta cuestionamientos políticos tras autorizar un alivio temporal de sanciones que permitiría la venta de petróleo iraní retenido en altamar, una decisión que podría representar ingresos millonarios para Irán en plena escalada del conflicto.

    La medida, emitida por el Departamento del Tesoro, habilita durante un mes la comercialización de unos 140 millones de barriles de crudo iraní ya cargados en buques. Con los precios internacionales del petróleo cercanos a los 100 dólares por barril, el movimiento podría traducirse en hasta 14 mil millones de dólares para Teherán.

    El gobierno estadounidense ha defendido la decisión como una estrategia para aumentar la oferta global de crudo y contener el alza en los precios de la energía, que se ha intensificado tras las recientes acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán.

    El secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que la iniciativa busca utilizar los recursos energéticos iraníes como herramienta estratégica. Según explicó, permitir la venta de ese petróleo facilitaría un mayor control sobre las transacciones y reduciría las ganancias que Irán obtiene en mercados paralelos.

    Sin embargo, expertos y exfuncionarios han puesto en duda la efectividad del plan. Advierten que ampliar el número de compradores podría, en la práctica, aumentar los ingresos de Irán, especialmente en un contexto de volatilidad en los mercados energéticos.

    A esto se suma la falta de claridad sobre los mecanismos para bloquear los ingresos derivados de estas ventas. Organizaciones especializadas en política internacional han señalado que la licencia emitida no establece controles evidentes sobre los canales de pago ni garantías de que los fondos no lleguen al gobierno iraní.

    La medida también ha generado críticas desde el ámbito político en Estados Unidos. Legisladores demócratas han resaltado lo que consideran una contradicción en la postura del mandatario, quien en el pasado cuestionó duramente a la administración de Barack Obama por transferencias de dinero a Irán vinculadas a acuerdos diplomáticos.

    Durante la campaña de 2016, Trump calificó esos pagos como un “escándalo” y acusó a sus adversarios de debilidad frente a Teherán. Ahora, sus críticos sostienen que el alivio de sanciones podría tener un efecto similar, al facilitar recursos financieros a un país con el que Estados Unidos mantiene tensiones abiertas.

    El propio presidente ha restado importancia al impacto económico de la medida, afirmando que cualquier ingreso adicional para Irán no alterará el curso del conflicto. No obstante, insistió en la necesidad de estabilizar el mercado energético global.

    En paralelo, el aumento en los precios del combustible ya se refleja en Estados Unidos, donde el galón de gasolina ha registrado incrementos significativos en las últimas semanas, añadiendo presión política en un año electoral.

    Mientras tanto, persisten dudas sobre si la liberación de petróleo iraní logrará efectivamente reducir los precios o si, por el contrario, terminará fortaleciendo financieramente a Teherán en medio de un escenario geopolítico cada vez más complejo.

  • Proyecto de ley 391 continuará en segundo debate tras decisión del pleno

    Proyecto de ley 391 continuará en segundo debate tras decisión del pleno

    El pleno de la Asamblea Nacional rechazó modificar su agenda legislativa para someter a votación la devolución a primer debate del proyecto de ley No. 391, iniciativa que propone cambios al derecho a réplica en los medios de comunicación.

    La solicitud fue presentada por el diputado Ernesto Cedeño, impulsor del proyecto, quien buscaba reabrir la discusión para ampliar la consulta pública e incorporar a gremios periodísticos que, según indicó, no participaron en la fase inicial del proceso. No obstante, la propuesta no alcanzó los votos necesarios para alterar el orden del día.

    En la votación definitiva, la iniciativa obtuvo 29 votos a favor, 18 abstenciones y 2 en contra, quedando por debajo de los 32 votos requeridos. El resultado se produjo luego de una primera votación que fue repetida tras la verificación del quórum, lo que modificó el conteo final.

    Con esta decisión, el proyecto continuará su trámite en segundo debate, tal como estaba previsto en la agenda legislativa.

    Durante su intervención, Cedeño explicó que su intención era abrir el debate a sectores como el Fórum de Periodistas y el Consejo Nacional de Periodistas, quienes han manifestado preocupación por no haber sido consultados. Aseguró que, aunque no se logró el retorno a primer debate, solicitará la participación de estos actores mediante cortesía de sala cuando se discuta el proyecto.

    La propuesta legislativa plantea que el derecho a réplica tenga la misma relevancia que la información original, obligando a los medios a publicar rectificaciones con igual prominencia. Además, introduce cambios como la eliminación de responsabilidad de los medios por contenidos en espacios pagados.

    Sin embargo, la iniciativa ha generado resistencia dentro del propio Legislativo. El diputado Luis Eduardo Camacho, presidente de la Comisión de Gobierno, se opuso a modificar la agenda, argumentando que el proyecto ya fue ampliamente discutido y aprobado por unanimidad en primer debate. A su juicio, cualquier ajuste debe realizarse en la etapa de segundo debate, sin retroceder en el proceso.

    En la misma línea, el diputado Crispiano Adames defendió el respeto al orden legislativo y cuestionó los intentos de alterar la agenda bajo presiones externas. Señaló que existen otros temas prioritarios que deben ser atendidos por el pleno.

    El debate también evidenció divisiones dentro de las bancadas. Mientras algunos diputados respaldaron la reapertura del análisis, otros optaron por abstenerse o mantener el curso actual del proyecto.

    Fuera del hemiciclo, gremios periodísticos han insistido en la necesidad de una discusión más amplia y técnica. Alegan que la propuesta podría afectar la independencia editorial y fomentar la autocensura si no se construye de manera consensuada.

    Actualmente, el derecho a réplica en Panamá está regulado por la Ley 22 de 2005, normativa que surgió de un proceso de consulta entre el Estado, la Defensoría del Pueblo, la sociedad civil y organizaciones del sector periodístico.

    Pese a los cuestionamientos, el proyecto de ley 391 avanza en su trámite legislativo y será discutido próximamente en segundo debate, en medio de un clima de tensión entre actores políticos y representantes de los medios de comunicación.